Mapas, bacterias y arte: los archivos de Gabriela Aceves

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¿Qué nos dicen las bacterias sobre la migración? ¿Cómo puede un objeto cotidiano contarnos sobre el pasado y el presente? Estas son algunas de las nuevas formas que la investigadora Gabriela Aceves explora para la generación de conocimiento.

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Foto de portada por Roberto Ornelas, diseño @todo_fany

La artista y académica Gabriela Aceves Sepúlveda explora nuevas maneras de producir conocimiento a través de la investigación-creación, una metodología que integra la práctica artística en los procesos de investigación. Su trabajo cruza disciplinas como el videoarte, el bioarte, la historiografía y los estudios feministas para reflexionar sobre temas como la memoria, la migración, los archivos y la tecnología. 

Investigación-creación: aprender desde el hacer 

Gran parte del trabajo de la académica se articula a través de la metodología de investigación-creación, un enfoque que integra a la práctica artística en la producción de conocimiento. Para Aceves Sepúlveda, este enfoque cuestiona la idea de que el conocimiento solo puede generarse mediante la lectura o la escritura académica tradicional. En cambio, propone investigar desde la experiencia corporal, la experimentación y los procesos creativos. 

“Es una metodología que invita abrirse a más formas de hacer y preguntarse qué sucede cuando investigas a través del barro, de una caminata sonora o de actividades donde participan todos los sentidos”, explica. 

La investigadora dirige el laboratorio Critical Media Art Studio (cMAS) en la Escuela de Arte y Tecnología de la Simon Fraser University, en Burnaby, Canadá, en el que trabaja junto con estudiantes en proyectos colaborativos donde la creación artística y la teoría dialogan de forma horizontal. De estos procesos han surgido metodologías como la re-mediación, la re-activación y la re-enactuación, conceptos que utilizan para reinterpretar archivos históricos y generar memorias colectivas.  

La re-mediación consiste en transformar contenidos de un medio a otro, por ejemplo, convertir un texto en una instalación audiovisual. La re-activación busca traer memorias históricas al presente mediante objetos o experiencias que funcionan como archivos vivos. Mientras que la re-enactuación retoma acciones del pasado para volver a experimentarlas desde el cuerpo y generar nuevas interpretaciones. 

Actualmente realiza una estancia académica en el Departamento de Estudios Socioculturales de ITESO como parte de un fondo de intercambios Global Affairs Canada, donde comparte metodologías docentes vinculadas con la investigación-creación y el trabajo colectivo. Estas metodologías también forman parte de los talleres y actividades que ha desarrollado en las licenciaturas de Arte y CreaciónGestión Cultural y la Maestría en Comunicación y Cultura, durante el semestre de primavera 2026 y al que se han sumado estudiantes y profesores interesados en vincular arte, ciencia y producción de conocimiento. En entrevista para Entre Saberes Gabriela compartió algunos de sus proyectos en los que incorporó esta metodología. 

Mapear la migración desde el arte y la ciencia 

Uno de sus proyectos más recientes es Mundos Diaspóricos (Diasporic Worldings), un video experimental que reflexiona sobre la migración, los territorios y las formas en que las personas construyen vínculos con los lugares que habitan. A través de mapas históricos, bacterias cultivadas y acciones performáticas, la obra propone pensar las fronteras no como límites fijos, sino como delimitaciones políticas y culturales. 

Mundos Diaspóricos surgió en un contexto marcado por el reciente endurecimiento de los discursos anti migratorios en Norteamérica. La obra fue proyectada entre noviembre de 2025 y febrero de 2026 en una pantalla pública de Emily Carr University of Art and Design, en Vancouver, ciudad donde vive la investigadora. 

Diasporic Worldings. Cortesía: Gabriela Aceves Sepúlveda. 

El proyecto parte de su interés por mapear la experiencia de vivir entre distintos territorios. La artista recolectó bacterias de árboles, flores, banquetas, musgo e incluso de las suelas de sus zapatos, con los que ha recorrido tanto Guadalajara como Vancouver. Después cultivó estos microorganismos en cajas de Petri y registró su crecimiento en video para crear animaciones digitales con trazos que asemejan mapas. 

“Uso las bacterias como metáfora para hablar de mundos no humanos que siempre están viajando y cambiando, aquellos que no reconocen fronteras”, explica. 

Cajas de Petri utilizadas en la proyección Diasporic Worldings. Cortesía: Gabriela Aceves Sepúlveda.  

En este proyecto el término «diaspórico» hace referencia a la dispersión que ocurre cuando las personas migran de su lugar de origen y se inspira en las ideas del filósofo martiniqués Édouard Glissant sobre el pensamiento “archipelágico”, que propone entender el mundo como un archipiélago en lugar de continentes individuales. También retoma las reflexiones de la escritora Cristina Rivera Garza sobre el frottage, una técnica artística que consiste en frotar superficies para recuperar texturas y memorias materiales. 

A partir de estas referencias, la investigadora realizó mapas alternativos mediante dibujos, impresiones y recorridos cotidianos. Enterró mapas en tierra, los rompió, hizo collages y registró texturas de banquetas y árboles cercanos a sus hogares en México y Canadá. El resultado es una obra que mezcla archivo histórico, exploración científica y experiencia corporal. 

Captura de la proyección Diasporic Worldings. Cortesía: Gabriela Aceves Sepúlveda. 

Arte y feminismo 

En paralelo, desarrolla proyectos que recuperan las trayectorias de mujeres latinoamericanas que han trabajado en las intersecciones entre arte, ciencia y tecnología, campos donde históricamente sus aportaciones han sido invisibilizadas.  

El interés de Aceves Sepúlveda por los archivos comenzó durante su investigación doctoral sobre prácticas feministas en México entre 1970 y 2000 y que recupera en su libro Las Mujeres se hacen visibles. Arte feminista y medios en la Ciudad de México post-68. Mientras entrevistaba a artistas y colectivos feministas, descubrió que gran parte de esa memoria permanecía fuera de los archivos institucionales: “Me encontré con performances callejeros, carteles, fotografías e intervenciones urbanas realizadas por mujeres que no eran consideradas patrimonio artístico, pero que sí representan archivos históricos”, señala. 

Durante ese proceso conoció el trabajo de artistas y activistas como Mónica Mayer y Ana Victoria Jiménez, cuyos archivos personales documentaron protestas feministas, acciones políticas y movimientos sociales que durante décadas quedaron al margen de la memoria oficial. 

Ese acercamiento transformó su forma de entender el archivo: ya no solo como una colección institucional de documentos, sino como un espacio vivo donde también caben los rastros cotidianos, los objetos domésticos y las memorias afectivas. 

Archivos que recuperan memoria 

La idea de recuperar historia por medio de objetos cotidianos tomó forma en otro de sus proyectos: Remediating Mama Pina’s Cookbook, una instalación multimedia basada en un recetario familiar heredado entre varias generaciones de mujeres de su familia. El cuaderno contenía recetas de cocina, instrucciones de tejido, listas de compras y notas que escribían sus familiares. Para la investigadora, esas páginas eran también un archivo de experiencias e historia.  

“Había manchas de salsa, rastros de uso, tipografías distintas. Me puse a pensar cómo nos vamos construyendo a través de actos cotidianos repetidos que también son rastros de experiencias vividas”, reflexiona y agrega: “Es un archivo que da cuenta de las vivencias porque no es como un álbum de foto o una película que haces con la intención, es un archivo incidental donde a través de la cocina y las recetas, te vas dando cuenta cómo se estaban formando seres y cómo estaban siendo educados en actos cotidianos”.  

Cuaderno utilizado en el proyecto Remediating Mama Pina’s Cookbook. Foto: Gabriela Aceves Sepúlveda. 

Aceves Sepúlveda digitalizó el recetario y pidió a amistades y colaboradores reinterpretar algunas recetas mediante distintos formatos audiovisuales. Así surgió una instalación de video que también derivó en investigaciones sobre feminismo de datos, memoria familiar y archivos que implementó como metodologías con sus estudiantes.  

La investigadora considera que integrar estas prácticas en el aula requiere mayor acompañamiento, diálogo y apertura a la experimentación. Aunque reconoce los retos que esto implica dentro de modelos académicos centrados en la evaluación cuantitativa, destaca que estos procesos enriquecen el aprendizaje y permiten dar espacio al error y la exploración creativa. “Vivimos una época muy rica y muy complicada, tenemos acceso a muchísima información, pero también una gran responsabilidad sobre lo que producimos y compartimos», afirma. 

Desde el arte, los archivos y la investigación-creación, Gabriela Aceves Sepúlveda propone precisamente eso: imaginar otras maneras de narrar el mundo y de construir memoria desde lo colectivo, lo cotidiano y lo poco visible al ojo humano. 

Para saber más

Las Mujeres se hacen visibles. Arte feminista y medios en la Ciudad de México post-68 ( Bonilla Artigas Editores y CIEG-UNAM, 2022) 

Los proyectos de la artista se pueden consultar en https://criticalmediartstudio.com/ y en https://www.sfu.ca/siat/people/research-faculty.html