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Por Yasmani Santana Colin
Coordinador del Doctorado Interinstitucional en Educación
El artículo Experiencias escolares desde la mirada y voces de niñas que viven en Centros de Asistencia Social en Guadalajara, Jalisco, México, elaborado por María Dolores Durán Domínguez y Yasmani Santana Colin (2023), constituye una aportación relevante y necesaria al campo de la investigación socioeducativa contemporánea. El texto surge en un contexto marcado por profundas desigualdades estructurales, donde la infancia institucionalizada ha sido históricamente observada desde enfoques asistencialistas, tutelares o clínicos, pero rara vez escuchada desde su propia experiencia y subjetividad.
En México, los Centros de Asistencia Social (CAS) forman parte del sistema de protección a la infancia y atienden a niñas, niños y adolescentes que han sido separados de sus familias como consecuencia de situaciones de violencia, abuso, negligencia o abandono. Aunque el derecho a la educación está garantizado legalmente para esta población, las trayectorias escolares de niñas y niños albergados suelen estar caracterizadas por la interrupción, el rezago educativo, la estigmatización y la precariedad socioemocional. A pesar de ello, los estudios que analizan de manera profunda las experiencias escolares de esta población, particularmente desde su propia voz, continúan siendo escasos.
En este marco, el artículo reseñado adquiere una especial relevancia al plantearse como objetivo comprender cómo las experiencias de vida de niñas que viven en Centros de Asistencia Social influyen en su rendimiento académico y en su experiencia escolar. Para ello, la autora y el autor colocan en el centro del análisis las narrativas de 13 niñas de entre 10 y 15 años, quienes asisten a un centro escolar con acompañamiento pedagógico especializado. Esta decisión metodológica y epistemológica no sólo responde a una postura ética, sino que dialoga con los enfoques contemporáneos de la sociología de la infancia y los estudios del bienestar subjetivo infantil.
La importancia de abordar este producto académico radica, por tanto, en su capacidad para visibilizar las voces de niñas institucionalizadas como una fuente legítima de conocimiento, así como en su potencial para cuestionar los modelos educativos tradicionales que no consideran las trayectorias de vida ni las necesidades socioemocionales de esta población. El artículo no se limita a describir una problemática, sino que ofrece claves interpretativas y prácticas para repensar la educación desde una perspectiva más humana, inclusiva y contextualizada.
Aportes epistemológicos, metodológicos y socioeducativos del estudio
Uno de los principales rasgos de originalidad del artículo es su posicionamiento epistemológico. A diferencia de investigaciones que analizan la infancia albergada desde categorías deficitarias, centradas en el rezago, la patología o la carencia, este estudio se inscribe en el paradigma de la sociología de la infancia, reconociendo a las niñas como sujetas de experiencia, actoras sociales y productoras de sentido. Esta perspectiva implica un desplazamiento significativo respecto a miradas adultocéntricas que históricamente han invisibilizado la voz infantil en la investigación educativa.
El uso del método biográfico-narrativo refuerza esta apuesta teórica. A través de entrevistas individuales, grupos focales, observación participante y la elaboración de biogramas, el estudio reconstruye las trayectorias de vida y escolares de las niñas desde su propia narrativa. Las experiencias relatadas no son presentadas como anécdotas aisladas, sino como expresiones de procesos estructurales más amplios que atraviesan la institucionalización, la violencia familiar, la ruptura de vínculos y la exclusión educativa. En este sentido, la narrativa se convierte tanto en objeto de estudio como en método de producción de conocimiento.
Otra dimensión de la originalidad del texto se encuentra en la articulación entre experiencia escolar y bienestar subjetivo infantil. El artículo demuestra que el rendimiento académico no puede comprenderse únicamente desde indicadores cuantitativos, sino que está profundamente vinculado con las emociones, los vínculos afectivos, el sentido de pertenencia y la percepción de seguridad en los entornos escolares. Al recuperar las voces de las niñas, el estudio evidencia cómo la escuela puede ser vivida simultáneamente como un espacio de amenaza o como un lugar de cuidado y reconstrucción subjetiva.
En cuanto a su pertinencia, el artículo dialoga de manera sólida con debates actuales en torno a la educación inclusiva, los derechos de la infancia y la justicia social. El texto pone en evidencia las limitaciones de los sistemas escolares tradicionales para atender a niñas que han vivido experiencias de violencia y abandono. La organización escolar basada en la edad cronológica, la estandarización de contenidos y la falta de atención personalizada aparecen como obstáculos que profundizan el rezago educativo y el malestar emocional de las niñas albergadas.
Frente a ello, el artículo presenta el acompañamiento pedagógico especializado como una estrategia pertinente y necesaria. Este modelo educativo, contextualizado y sensible a las trayectorias de vida, permite reconocer los saberes previos, los ritmos de aprendizaje y las necesidades socioemocionales de cada estudiante. La experiencia del Centro de Capacitación Escolar, descrita en el estudio, no se plantea como una solución universal, sino como una alternativa concreta que cuestiona las lógicas homogeneizadoras de la escuela tradicional.
Asimismo, el trabajo resulta pertinente al evidenciar los efectos de la estigmatización y la discriminación que viven las niñas albergadas en contextos escolares convencionales. Las narrativas muestran cómo el hecho de “venir de casa hogar” se convierte en una marca social que impacta negativamente en la autoestima, la confianza y la permanencia escolar. En contraste, los entornos educativos que promueven relaciones de confianza, escucha y reconocimiento contribuyen de manera significativa al bienestar subjetivo y al compromiso académico.
La relevancia académica y social del artículo es amplia. Desde el punto de vista académico, el texto contribuye a fortalecer un campo interdisciplinario que articula educación, psicología, sociología y estudios de la infancia. El diálogo teórico con autores como Dewey, Larrosa, Dubet, Gaitán, Benavente y Casas dota al análisis de un marco conceptual robusto que permite comprender la experiencia escolar como un proceso complejo, relacional y situado.

Desde una perspectiva social y política, el artículo interpela directamente a las instituciones educativas, a los sistemas de protección y a los tomadores de decisiones. Las narrativas de las niñas evidencian la necesidad de políticas públicas que garanticen no sólo el acceso a la escuela, sino condiciones reales de permanencia, bienestar y desarrollo integral. El estudio muestra que la educación puede convertirse en un anclaje fundamental para niñas que han experimentado múltiples rupturas, siempre y cuando se construya desde el cuidado, la escucha y la justicia educativa.
Un elemento particularmente relevante es la reflexión ética que atraviesa todo el trabajo. La doble posición de la investigadora, como directora del centro escolar y como investigadora, es asumida de manera explícita y reflexiva. Esta posición, lejos de restar validez al estudio, permite comprender las condiciones que hicieron posible la construcción de vínculos de confianza con las niñas, así como el acceso a narrativas profundas y significativas. El texto reconoce que investigar con niñas que han vivido violencia implica una responsabilidad ética permanente, centrada en el cuidado y la dignidad de las participantes.
Finalmente, el artículo aporta a la discusión sobre la necesidad de superar enfoques asistencialistas y paternalistas en la atención a la infancia institucionalizada. Al reconocer a las niñas como sujetas de derechos y de experiencia, el estudio propone una educación que no sólo busque resultados académicos, sino la construcción de sentido, pertenencia y proyecto de vida. Esta mirada resulta especialmente relevante en contextos donde la escuela puede convertirse en uno de los pocos espacios de estabilidad y reconocimiento.
Consideraciones finales
En síntesis, Experiencias escolares desde la mirada y voces de niñas que viven en Centros de Asistencia Social es un producto académico sólido, original y profundamente pertinente. Su mayor fortaleza radica en haber construido conocimiento con las niñas y no únicamente sobre ellas, reconociendo sus narrativas como una fuente legítima de saber. El artículo no sólo amplía la comprensión de la experiencia escolar de la infancia albergada, sino que ofrece elementos valiosos para repensar las prácticas pedagógicas, las políticas educativas y los modelos de acompañamiento socioeducativo.
Escuchar las voces de las niñas, como lo propone este estudio, no es un gesto simbólico, sino una condición indispensable para avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva y justa. El texto invita a docentes, investigadores y responsables de políticas públicas a asumir la educación como un espacio de cuidado, transformación y dignidad, especialmente para aquellas infancias que han sido históricamente silenciadas.




