Para los estudiantes de hoy, pensar en ir de intercambio a otra ciudad o país puede parecer lo más normal —y deseable— en su experiencia universitaria. Sin embargo, hasta hace unas décadas esta posibilidad era algo nuevo para muchas universidades del mundo, incluido el ITESO.
Isabel Valdez Castellanos, llegó al ITESO como estudiante de Psicología para posteriormente hacer una maestría en Educación en el extranjero. Fue en octubre de 1983 cuando oficialmente se incorporó a la universidad en la que entonces era la Secretaría Académica —hoy Dirección General Académica—.
Por más de 35 años, se ha dedicado a dar a conocer la universidad y abrirle paso a su comunidad de estudiantes y profesores en experiencias de intercambios académicos y cooperación internacional con universidades alrededor el mundo. A días de su jubilación y entre sentimientos encontrados, Isabel pasa la batuta compartiendo los retos y aprendizajes adquiridos a lo largo de este tiempo.
Sus inicios
Su salto al mundo en el que se desarrollaría el resto de su trayectoria lo dio en 1994 al ser nombrada Coordinadora de Intercambio Académico. «Era un campo totalmente nuevo, tanto para el ITESO como para otras universidades. En esa época eran muy pocas las que tenían convenios para intercambios de alumnos y menos movilidad de profesores», detalla la maestra, quien lo recuerda como un desafío retador, paulatino y que dibujó un nuevo horizonte.
Se trató de un movimiento que se gestó durante los años 90 y se consolidó en los 2000 al explorar y abrir un nuevo crisol de posibilidades. Desde entonces y hasta ahora se ha recalcado el valor de los intercambios y la internacionalización en el enriquecimiento en la formación de los estudiantes al adquirir otros conocimientos y habilidades en lo profesional, cultural y personal.
Aun después de tantos años, Isabel recuerda las historias de algunos de los estudiantes que acompañó. Siempre de aconsejándoles de ser como esponjas que absorben, abiertos a aprender y valorar lo nuevo y diferente.
Consolidar las inquietudes
En 2003, tras ser nombrada directora de la Oficina Relaciones Institucionales, sus funciones adquirieron nuevas responsabilidades y, además de seguir a cargo del área de Intercambio Académico y Convenios, asumió la organización de eventos institucionales como inauguraciones, ceremonias, visitas oficiales y foros de candidatos, entre otros.
En 2011 por la escalada de violencia e inseguridad en México muchos de los intercambios se cancelaron, uno de ellos fue el programa con la Universidad de San Diego, que estuvo en Guadalajara por más de 40 años. En respuesta a la situación, Isabel lideró el desarrollo de un programa propio de intercambios y en 2012 se hizo la primera edición del Verano Internacional.
«Siempre he sabido que la universidad no está aislada, sino que está inmersa en un contexto y una realidad social, económica y política que la afecta», declara.
Asimismo, cercana y consciente de la diversidad de perfiles de los estudiantes universitarios, Isabel reconocía que son muchos los estudiantes que no pueden salir de intercambio por limitaciones económicas. Motivada por la inquietud de lograr una internacionalización al alcance de la mayoría, fue parte de la creación de la beca de movilidad en 2005, que hasta la fecha apoya a estudiantes con los gastos de transporte.
«Me tocó ver muy buenos alumnos que aun siendo aceptados en universidades en el extranjero cancelaban sus intercambios por dificultades económicas y eso me movía mucho», comparte.
Los retos del 2020
Como una necesidad detectada desde años atrás a principios del 2020 se creó la Oficina de Internacionalización. Ese año trajo consigo retos en todos los ámbitos posibles y ante un confinamiento mundial obligatorio, la universidad puso en marcha estrategias de internacionalización en casa.
«La mayor oportunidad de esto ha sido el reconocer el valor y sentido de la virtualidad en la que sí es posible interactuar, conversar e involucrarte en un diálogo intercultural», afirma la maestra.
Haciendo frente a nuevos desafíos donde muchos de los profesores y estudiantes no estaban familiarizados con las plataformas y los cursos no estaban preparados para darse en línea, en 2021, para la décima edición del verano internacional lograron darle la vuelta al sobrepasar la oferta y demanda, donde más de 500 estudiantes se inscribieron a los cursos virtuales.
«Me siento satisfecha de saber que siempre puse mucho esfuerzo, dedicación e intuición. Son logros junto con las otras personas que me han acompañado», expresa Isabel.
Comienzo de una nueva etapa
A sus 63 años, se jubila del ITESO llevándose se él «su espíritu crítico, el servicio a los demás en el día a día y el trato con las personas a mi alrededor».
Sobre la nueva etapa que comienza, confiesa que desea mantenerse activa, pero sin presiones. Dedicar tiempo a actividades recreativas, intelectuales y de voluntariados, pasar tiempo con los amigos y continuar con el cuidado de su familia.