“Hay espacio para todos y todas en la ciencia”: América Milanés 

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La egresada de Ingeniería en Nanotecnología viajó a la Universidad de Barcelona a presentar los avances de un proyecto de investigación del ITESO y las IBERO CDMX y León enfocado en la detección del cáncer de mama.

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Foto de portada por Roberto Ornelas

Desde niña, la curiosidad ha sido el motor de América Milanés. Aunque al principio tenía el deseo de estudiar física, su camino la llevó a explorar otros campos donde esa misma inquietud podía tomar forma. En ese proceso descubrió nuevas maneras de acercarse a la ciencia y sus distintas posibilidades para entender y relacionarse con el mundo que la rodea. 

En entrevista para Entre Saberes, América comparte su experiencia académica como egresada de Ingeniería en Nanotecnología y su trabajo como becaria de investigación en el desarrollo de un sensor para detectar el cáncer de mama.  

La investigación en la que participa, ahora como asistente de investigación, es liderado por Edgar Briones, investigador del Departamento de Matemáticas y Física del ITESO, y desarrollado en colaboración con las IBERO CDMX y León, la cual busca crear una herramienta de detección preventiva contra el cáncer que es la primera causa de muerte por tumores malignos en México. La propuesta se basa en el análisis de la saliva y en la reacción de la luz sobre una nanoestructura.   

En marzo de este año, América viajó, junto con el investigador Edgar Briones, a la conferencia «Nanomateriales 2026: Innovaciones y perspectivas de futuro» en la Universidad de Barcelona, en España; para presentar los avances del proyecto. Comparte que esta experiencia le permitió conocer más proyectos enfocados en explorar los alcances de la nanotecnología y las personas que los hacen posibles.  

La Conferencia de Nanomateriales 2026 tenía como objetivo explorar las innovaciones y los obstáculos de esta área en la actualidad. Foto: Oliver Adell Torne.

Además, fue un recordatorio de cómo los resultados de estas investigaciones pueden transformar vidas: “Un día, al finalizar la presentación se me acercó un chico serbio que estudiaba en Italia. Me comentó que este proyecto le emocionaba mucho porque su mamá había tenido cáncer de mama y nos felicitó por nuestro interés por ayudar. Para mí fue algo muy fuerte, porque me recordó por qué seguimos trabajando”.   

Dentro de la investigación, la labor de América se centra en la fabricación del “chip”. Este trabajo implica recubrir un sustrato, como el vidrio, con materiales a escala nanométrica mediante capas de metal, aislante, metal. Esta estructura crea efectos plasmónicos, es decir, colores generados por nanopartículas metálicas que manipulan la luz.  

Estas reacciones cambian según el entorno y, a partir de este principio, es posible diseñar un sensor capaz de diferenciar entre muestras de una persona con cáncer y una que no. 

“Mi deseo siempre fue hacer algo que no se quedara en el laboratorio. Quería hacer algo tangible para el mundo”, afirma América, sobre el sentido que guía su trabajo en investigación. 

La experiencia de viajar al extranjero y rodearse de más colegas del área, como comenta América, es valiosa para quienes se dedican a la investigación, pues, a pesar de estar inmersos en el trabajo técnico y de laboratorio, les permite dimensionar el impacto global de su trabajo. Para ella, este momento implicó una mezcla de miedo y emoción, ante las expectativas y la posibilidad de ser parte del desarrollo de una herramienta que revolucione los procesos de detección de un tipo de cáncer. 

Conocer a otras investigadoras e investigadores durante su estancia en la Universidad de Barcelona, que han logrado sacar adelante sus proyectos e incluso llevarlos al público, también fue una fuente de inspiración. Aunque reconoce los desafíos que estos procesos implican —como la falta de recursos, apoyos económicos limitados o retrasos— destaca que la colaboración entre colegas abre caminos para que las investigaciones avancen. 

“Lo más importante es tocar puertas: quizá algunas personas no quieran colaborar, pero habrá muchas más que te dirán que sí”, reflexiona América. “Si desde un principio se piensa en que no se va a poder, ya perdiste. Creo que es importante recordar que muchas cosas no van a salir a la primera, pero eventualmente se van a lograr. Ya sea por el camino que creías o por otro, coleccionar esos rechazos forman parte del proceso de conseguir los éxitos”. 

Mujeres en carreras STEM   

Para América, compartir los avances de su trabajo y participar en espacios interdisciplinarios le ha permitido acompañar a otras estudiantes universitarias. Al mostrar las distintas aplicaciones prácticas de la nanotecnología, considera que también se abren posibilidades para nuevos proyectos.  

Asimismo, destaca la importancia de reconocer las contribuciones de científicas e ingenieras a lo largo de la historia, pues esto permite que quienes dudan sobre dedicarse a estas áreas identifiquen que hay espacios para ellas. 

“A mí me tendieron la mano en algún momento de mi desarrollo profesional, entonces yo trato de tenderle la mano a quienes lo necesiten. Espero que las chicas a las que he apoyado también acompañen a otras; así abrimos caminos y generamos más espacios para todas”, concluye la ingeniera. “Ya sea en la divulgación, la investigación o en el laboratorio; hay espacio para todos y todas en la ciencia”.  

Poster presentado en la Universidad de Barcelona.