TDAH: ¿aumento real o mayor detección?

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El TDAH es uno de los trastornos psicológicos que ha ganado presencia en diversas áreas de la vida cotidiana; en la escuela, la familia e incluso en las redes sociales, pero identificar sus signos es mucho más complejo de lo que suele creerse.

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Por Kendra Barbosa Bugarín, Dafne Avalos Jiménez y Pablo Alvarez Tostado Orozco 
Becarias de investigación de Psicología; profesor coordinador de la Academia de Neurociencias 

¿Alguna vez te has detenido a pensar cómo lo que sucede a nuestro alrededor nos predispone a enfocarnos en un tema en específico? Si revisamos rápidamente los títulos de algunos artículos y notas informativas, podríamos inferir que los casos diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) van en aumento. Sin embargo, no es así de simple. Hay que entender que un aumento en la incidencia no significa un crecimiento en la prevalencia; al analizar datos estadísticos entran en juego diversas variables.

Por ejemplo, cuando revisamos la sección de discusión de ciertos artículos académicos, encontramos que los autores advierten que algunos datos pueden ser imprecisos. Muchos diagnósticos son autorreportados, e identificar los signos de esta y otras condiciones requieren formación y experiencia clínica.  Además, la ampliación de los servicios de salud mental ha cobrado mayor protagonismo y se ha extendido a regiones donde anteriormente no existía acceso a este tipo de atención, lo que aumenta el registro de casos que previamente no se detectaban.  

A esto se suma la expansión del sistema educativo hacia regiones que antes no contaban con cobertura escolar, lo cual también influye en la forma en que se observan y registran ciertos comportamientos. Considerar todas estas variables nos ayuda a comprender mejor el fenómeno y a dirigir la atención hacia otros factores que pueden explicar el aparente crecimiento de los casos registrados. 

Otro aspecto relevante es el aumento reciente del número de publicaciones relacionadas con TDAH. Según datos de la plataforma Dimensions, desde 2016 se han registrado más de 16.5 millones de publicaciones relacionadas con el tema del TDAH, con un aumento del 62 % en los últimos 10 años. Esto es significativo porque, cuanta más información circula sobre un tema, mayor es su visibilidad y su presencia en el debate público, algo conocido como sesgo atencional. 

Basado en los datos de la IA Dimensions (2016-2025)

La lupa que la educación puso sobre el TDAH  

El entorno escolar es uno de los principales espacios donde se detectan posibles casos de TDAH. En el mejor de los escenarios, estas sospechas se canalizan para una evaluación profesional; en otros casos, la sola sospecha basta para centrar la atención en el déficit atencional.  

Según el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones, en 2024 las niñas y niños de entre 5 y 9 años, así como los adolescentes de entre 10 y 14 años, conformaron los grupos con mayor número de diagnósticos de TDAH. 

Resulta clave reconocer que, en los últimos años, la expansión de la educación hacia distintos sectores de la población ha visibilizado a infancias que antes no tenían acceso a estos espacios y cuyos comportamientos, por lo tanto, no se observaban con la misma facilidad. Además, el ámbito escolar es un entorno donde el profesorado puede identificar patrones conductuales persistentes que podrían asociarse con el TDAH y canalizarlos para una evaluación profesional adecuada. 

Niñas y niños de entre 5 y 9 años, así como los adolescentes de entre 10 y 14 años son los grupos con mayor número de diagnósticos de TDAH.

Otra variable relevante son las exigencias propias del contexto educativo. La amplia cantidad de estímulos que ocurren de manera simultánea puede dificultar que niños y jóvenes mantengan la atención de forma continua. Imaginemos volver a un salón de clases: se escuchan las risas de quienes están en educación física, se siente el calor de la temporada, aparece el hambre, y las ganas de contar un chisme superan el interés por la clase de historia o geografía. En muchos casos, el ambiente escolar no ofrece las condiciones más propicias para sostener la atención y estar presente. 

Y es justamente en estos entornos donde se exige permanecer atentos y mantenerse en un espacio durante periodos prolongados. El modelo escolar actual —con largas jornadas, espacios reducidos, temarios que pueden resultar abrumadores y salones, en muchas ocasiones sobrepoblados—, sumado a la constante exposición a estímulos, plantea desafíos significativos para los aprendientes.  

En estas condiciones, sostener la atención se vuelve especialmente complejo en la infancia, en particular para quienes enfrentan dificultades relacionadas con la hiperactividad o la inatención. 

La influencia del sistema de salud en la salud mental  

La salud mental integral es una noción relativamente reciente en México. Desde 1942 comenzaron a gestionarse procesos administrativos para incorporar servicios de psiquiatría en los hospitales; sin embargo, fue hasta la reforma del sector salud 1995-2000 cuando se planteó “la necesidad de superar los prejuicios relacionados con estos problemas y servicios, para proceder a actualizarlos y adecuar su funcionamiento”. En este contexto surgió el Órgano Desconcentrado de los Servicios de Salud Mental.  

A partir de 2006, bajo la influencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la perspectiva en torno a la salud mental cambió: comenzó a entenderse en estrecha relación con la salud física, y el sistema de salud comenzó a colocarlas en el mismo nivel de atención.   

En años recientes, el sistema de salud ha atravesado transformaciones relevantes. En 2020, la Secretaría de Salud lanzó el Programa de Acción específico, enfocado en salud mental y adicciones para el periodo 2020–2024. Este programa tuvo como objetivo mejorar la calidad de vida de la población mediante el fortalecimiento y la ampliación de la infraestructura de servicios, así como el impulso a la atención y la prevención de diversos problemas de salud mental.  

Como parte de estos servicios públicos, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ofrece atención diagnostica relacionada con el TDAH. En 2023 se reportó la atención de alrededor de cuatro mil personas al mes con sospechas de este trastorno o, más precisamente, con síntomas asociados, principalmente relacionados con problemas de comportamiento. De ese total, cerca del 50 % recibió un diagnóstico de TDAH.  

En este contexto, es fundamental subrayar la importancia de un diagnóstico adecuado, realizado por profesionales que consideran múltiples factores, como antecedentes familiares, condiciones prenatales, entorno social y trayectoria escolar, entre otros.  

El sistema de salud ha atravesado múltiples transformaciones que influyen en la manera en que la salud mental se entiende.  El acceso a diagnósticos y tratamientos —tanto farmacológicos como no farmacológicos— no solo en el caso del TDAH, sino también en otros trastornos y condiciones, ha incidido en el conocimiento que hoy existe sobre estos temas. 

Sesgo atencional: lo que ahora vemos más y creemos que es verdad 

Cada que abrimos nuestro celular y entramos a Google o a cualquier red social, nos encontramos con una avalancha de información. No toda es confiable: las fakenews forman parte de lo que consumimos a diario. Con el crecimiento de las redes sociales, la información circula a una velocidad impresionante y, aunque esto podría facilitar el acceso al conocimiento, muchas veces ocurre lo contrario. Los medios aprovechan esa rapidez con la que se difunden los contenidos y nuestra inclinación a leer aquellos titulares más llamativos para generar noticias que provoquen alarma y pánico.  

Los medios explotan la velocidad de difusión de los contenidos, y los encabezados más llamativos tienden a detonar alarma y pánico. 

El supuesto aumento del TDAH no ha quedado fuera de esta dinámica. Confiamos en encabezados intrigantes, dejamos de lado una lectura completa y crítica, y terminamos replicando discursos que no siempre son precisos ni verificables. La rapidez de nuestra vida cotidiana nos lleva a buscar respuestas inmediatas: nos quedamos con explicaciones simplificadas, con titulares que exageran o dramatizan, y terminamos encontrando aquello que confirma lo que ya pensábamos.  

Mientras más nos exponemos a ciertas ideas, más comenzamos a notarlas en nuestra vida diaria. Como si armáramos un rompecabezas, las piezas empiezan a encajar: una compañera que menciona constantemente tener TDAH, un artículo en el que nos reconocemos, un gráfico sin contexto que parece demostrar que los casos van en aumento. Poco a poco estas señales construyen una imagen coherente de lo que creemos que está ocurriendo.  

Cuando buscamos información desde suposiciones que validamos como ciertas, es fácil caer en una especie de profecía autocumplida: investigamos para confirmar lo que ya pensamos y dejamos fuera datos o perspectivas que podrían cuestionarlo. De esta manera, no solo consumimos información, también participamos en la construcción de discursos que moldean cómo entendemos el TDAH y su presencia en la sociedad. 

Si observamos todo esto en conjunto, sin fragmentarlo, vemos cómo factores pueden concentrar nuestra atención en una sola idea, la supuesta “pandemia del TDAH”. Esta atención selectiva crece al ritmo de información alarmista y se dirige, casi siempre, hacia aquello que nos inquieta o que tememos confirmar. Así, terminamos despertando en un mundo que parece validar nuestras sospechas.  

Pero cuando nos damos un momento para frenar y miramos más allá de la inmediatez, esas fronteras entre lo que creemos, lo que nos hacen creer y lo que realmente ocurre empiezan a desdibujarse. Justo en esa muralla es donde surge la pregunta: ¿hay más TDAH o solamente le estamos prestando más atención? 

El pensamiento crítico: cómo detener la verdadera pandemia 

Un diagnóstico no es un proceso simple. Requiere la intervención de profesionales con formación y experiencia, así como un diálogo cuidadoso para hacer una evaluación diferencial y considerar todos los aspectos que componen la confirmación de la primera sospecha. Se trata de un fenómeno complejo, atravesado por cambios sociales, familiares y educativos.

Un diagnóstico adecuado requiere la intervención de profesionales con años de formación y experiencia. 

Por todo esto, la percepción de que el TDAH está en aumento no puede reducirse a una respuesta dicotómica como “sí” o “no”.  Más que ofrecer una conclusión definitiva, la invitación es construir una reflexión propia a partir de la información disponible, reconociendo que el TDAH, como muchos fenómenos sociales y de salud, no puede explicarse solo sumando datos o estadísticas aisladas. 

En la vida cotidiana enfrentamos realidades igual de complejas, pero con frecuencia nos dejamos llevar por números, titulares mediáticos o una sola perspectiva que aparenta explicarlo todo. De ahí la importancia de fortalecer, de manera colectiva, una mirada más crítica sobre la información que consumimos y compartimos. 

Al mismo tiempo, pensar críticamente no resta valor a las experiencias personales. Estas pueden ser el primer indicio para identificar una condición. Si en algún momento experimentas dificultades para concentrarte, inquietud constante u otras situaciones que generan malestar e interfieren con tu vida diaria, no es necesario afrontarlo en soledad, ni apresurarte a nombrarlo o diagnosticarlo por tu cuenta. Existen profesionales e instituciones especializadas que pueden acompañarte, orientarte y ofrecerte herramientas para comprender lo que estás viviendo y encontrar formas más saludables de sobrellevarlo. 

El ITESO cuenta con la Coordinación de Acompañamiento para la Excelencia Académica (CAXA), una instancia orientada a brindar asesoría y seguimiento a lo largo del trayecto formativo. Desde este espacio se ofrece orientación académica y apoyo para lidiar con situaciones que pueden incidir en el desempeño y el éxito estudiantil, incluidas aquellas asociadas a características del TDAH.   

Es importante señalar que CAXA no realiza diagnósticos clínicos; su labor se centra en la orientación y el acompañamiento académico. Si deseas o necesitas apoyo, puedes acercarte directamente a esta coordinación para conocer las opciones disponibles. 

Para saber más

Cox, W. M., Klinger, E., & Salehi Fadardi, J. (2017). Free will in addictive behaviors: A matter of definition. Addictive Behaviors Reports, 5, 94–103. https://doi.org/10.1016/j.abrep.2017.03.001 

Instituto Mexicano del Seguro Social. (2023). IMSS atiende trastorno por déficit de atención e hiperactividad con tratamiento farmacológico y educacional (Comunicado No. 365/2023). https://www.imss.gob.mx/prensa/archivo/202307/365 

Instituto Mexicano del Seguro Social. (s. f.). Trastornos por déficit de atención e hiperactividad [Infografía]. IMSS Salud en Línea. https://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/infografias/tdah 

Mark, G., Iqbal, S. T., Czerwinski, M., Johns, P., & Sano, A. (2016). Neurotics can’t focus: An in situ study of online multitasking in the workplace. En Proceedings of the 2016 CHI Conference on Human Factors in Computing Systems (pp. 1739–1744). Association for Computing Machinery. https://doi.org/10.1145/2858036.2858202 

México. (2024). Ley General de Educación: Título Primero — Capítulo III — De la equidad y la excelencia educativa (arts. 8–10). Justia México. https://mexico.justia.com/federales/leyes/ley-general-de-educacion/titulo-primero/capitulo-iii/ 

Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones. (2024). Una mirada a la atención en salud mental en México: principales condiciones atendidas en el sistema de salud (04 Datos SM 2024). 

Secretaría de Salud y Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones. (2022). Programa de Acción Específico de Salud Mental y Adicciones 2020–2024. Gobierno de México.