Comer según tu ADN

¿Alguna vez te has preguntado por qué a pesar de seguir una dieta estricta tus niveles de colesterol o triglicéridos no bajan? La respuesta podría estar en tus genes.

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En los últimos años, la nutrigenética se ha vuelto una de las áreas más prometedoras dentro de la biomedicina al buscar comprender cómo las variaciones genéticas de cada persona influyen en la manera en que procesa los nutrientes de lo que come. Esta disciplina propone una alimentación personalizada que responda a la información contenida en nuestro ADN con el propósito de mejorar la salud y prevenir enfermedades metabólicas.

¿Qué es la nutrigenética?

De acuerdo con Alicia López de Ocáriz, médica de la plataforma de información CinfaSalud, describe que la nutrigenética es una rama de la nutrición molecular que estudia la relación entre los genes y los alimentos, ya que cada individuo posee una combinación única de variantes genéticas —llamadas polimorfismos— que determinan en buena medida cómo metabolizamos los nutrientes.

Esta disciplina complementa los principios generales de una alimentación equilibrada con información genética que permita diseñar planes nutricionales personalizados. El objetivo es crear estrategias que consideren tanto los genes como el entorno, los hábitos y el contexto social de cada persona, lejos de una dieta universal que pretenda ser funcional para todas y todos.

Colesterol y triglicéridos fuera de equilibrio

Uno de los campos donde la nutrigenética ha demostrado mejores resultados es en el tratamiento de la dislipidemia: entendida de manera sencilla como una alteración en los niveles del colesterol y los triglicéridos en la sangre. De acuerdo con el Manual MSD esta condición puede tener causas genéticas, ambientales o mixtas y es un factor de riesgo importante para desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Los niveles de lípidos en la sangre se expresan en miligramos por decilitro (mg/dL), algo así como contar granos de sal de mesa dentro de una taza pequeña de líquido. De acuerdo con el sistema de atención médica de la Universidad de California en San Francisco, los niveles saludables de lípidos en la sangre tienen que ser menores a 200 miligramos por decilitro, es decir, que en esa pequeña “taza” de sangre no haya más de 200 granos de colesterol total. Cuando esta cifra se altera aumenta la posibilidad de padecer enfermedades arteriales, infartos o accidentes cerebrovasculares.

Para ponernos en contexto, en México más del 75% de las personas mayores de 20 años vive con sobrepeso u obesidad y alrededor del 33% presenta alguna alteración en sus niveles de colesterol y triglicéridos. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2022 estas cifras no solo reflejan una problemática de salud pública, sino también una oportunidad para aplicar la nutrigenética como herramienta preventiva.

Nutrigénetica en acción: resultados en personas con sobrepeso

En respuesta a esta problemática nacional, los investigadores Mildreth Alcaraz Mejía, Edgar Mendivil Rangel y Yolanda Pérez Beltrán, en colaboración con un equipo de especialistas, desarrollaron una estrategia innovadora para evaluar cómo la información genética puede guiar las intervenciones nutricionales. Su estudio, publicado en 2023 en la revista Nutrients analizó el efecto de una intervención nutrigenética en los niveles de lípidos sanguíneos, la composición corporal y los marcadores de inflamación en adultos con sobrepeso y obesidad.

La parte experimental de la investigación se hizo con 101 personas adultas durante ocho semanas, donde se compararon dos tipos de dieta: una estándar y otra personalizada según el perfil genético de cada individuo. Para ello, se identificaron 11 variantes genéticas asociadas con la dislipidemia en población mexicana. Estas variantes, conocidas como polimorfismo de un solo nucleótido (SNPs), influyen en la forma en que el organismo metaboliza las grasas y regula los niveles de colesterol.

Los resultados fueron contundentes: quienes siguieron la dieta nutrigenética mostraron reducciones significativas en los niveles de colesterol total, triglicéridos y marcadores de inflamación, en comparación con el grupo que mantuvo la dieta estándar. Además, mejoraron su composición corporal y su respuesta metabólica general.

“Nuestra información genética define cómo interactuamos con el entorno, incluyendo la forma en la que procesamos los alimentos y nuestra susceptibilidad a desarrollar ciertas enfermedades”, señala la investigación.

Estos hallazgos evidencian que la alimentación basada en la información genética no solo optimiza los resultados de las dietas convencionales, sino que también podría convertirse en una herramienta complementaria en el tratamiento de enfermedades metabólicas como la obesidad, la diabetes tipo 2 y las dislipidemias hereditarias.

Genes, hábitos y contexto

Aunque la nutrigenética abre posibilidades emocionantes, los autores de la investigación enfatizan que la genética no determina completamente nuestro destino metabólico, ya que también influyen factores ambientales, emocionales y sociales. La investigación subraya cómo el estrés, la contaminación, el sueño y la calidad de la alimentación pueden activar o desactivar ciertos genes relacionados con el metabolismo.

Esto significa que el ADN ofrece un mapa de predisposiciones, pero las decisiones cotidianas son las que trazan el camino real. Como señala el estudi: “la conexión que tenemos con los alimentos y los genes es mucho más que una simple preferencia alimentaria, los nutrientes pueden activar o desactivar procesos metabólicos clave”.

Desde esta perspectiva, la nutrigenética propone un cambio de paradigma; dejar de pensar en la dieta como una lista universal de prohibiciones y empezar a entenderla como un proceso individual, dinámico y contextualizado, donde la salud depende tanto de lo biológico como de lo ambiental y lo cultural.

Para saber más

Recomendaciones dietéticas personalizadas basadas en variantes genéticas relacionalidas con los lípidos: una revisión sistemática

Nutrigenética: La ciencia que redirecciona tu alimentación